Crítica del diario La Nación
Martes 22 de Abril de 2003
Críticas
“Firefly” , serie de ciencia ficción creada por Joss Whedon. Con Nathan Fillion, Gina Torres y Adam Baldwin. Los sábados, a las 20, por Fox.
Nuestra opinión: Muy buena
La tripulación de la nave “Serenity” está compuesta por un grupo de personas que prefieren mantenerse lejos de la ley que reina en el universo conocido. Entre los forajidos se encuentra el cáustico capitán Mal (Nathan Fillion), su dura y sensata subalterna (Gina Torres), un predicador poco confiable, un mercenario sin escrúpulos y una prostituta que, en una vuelta de tuerca, es la persona más respetable de esta sociedad futurista. Como de algo hay que vivir, aceptan distintos “trabajitos” para personajes oscuros y marginales. Es decir: son ladrones, estafadores y casi cualquier cosa por la que estén dispuestos a pagarles, menos el asesinato. Si “Firefly” -literalmente, “luciérnaga”- suena como la sinopsis de un western clásico, es porque eso es lo es, aunque uno bastante particular, ambientado quinientos años en el futuro. Uno que ha retrocedido tanto en algunos sentidos como ha avanzado en otros.
Difícilmente se pueda criticarle a una serie de Joss Whedon que sea indistinguible del resto de la producción televisiva de ese año. Tanto “Buffy” como “Angel” -sus dos programas anteriores- tienen premisas sencillas con desarrollos complicadísimos y personajes muy detallados que se ufanan de pedirle bastante al espectador a cambio de una hora de entretenimiento en el que se combinan la acción, el suspenso y el humor.
El caso de la entretenida “Firefly” no es diferente, aunque sí lo fue su suerte: sólo se filmaron quince capítulos antes de que fuera cancelada. Por otra parte, el episodio doble que daba comienzo a la serie y presentaba a los distintos personajes y sus historias fue “guardado” para el final del ciclo, por lo que los capítulos se exhibirán (como lo hicieron en los Estados Unidos) fuera de orden. Si bien cada uno de los trabajos encargados a los protagonistas -el primero es, claro, “el gran asalto al tren”, homenajeando a Edwin Porter y su clásico pionero del cine- comienza y termina con el episodio, el complejo universo en el que viven no lo hace, lo que ciertamente dificulta la comprensión y conocimiento de los distintos personajes y los sucesos que los hicieron refugiarse allí. Esto no tiene por qué disminuir el interés en sus aventuras, que son muy variadas en tono: desde la farsa a la tragedia, “Firefly” logra demostrar que lo más primitivo y lo más sofisticado pueden combinarse sin mayor problema. Las historias y la realización son tan atractivas y competentes como gigantesca es la ambición dramática de Whedon, que parece haber encontrado en el espacio al próximo universo al que reinventar a su imagen y semejanza. Si lo dejaran.
Dolores Graña
Fuente: La Nación
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